sábado, 7 de noviembre de 2009



Los niños de tres años no sienten temor a lo desconocido, pero cuando los vecinos del patio se convierten en esqueletos, entonces empieza el miedo y la noche de haloween acaba antes de las 7 de la tarde y entonces ocurre que ya no quiere ser una bruja ni que su madre sea una diabla, sólo quiere ver a Caillou, que por cierto para mí ese sí que es una pesadilla...

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