Creo que para él, lo de correr un nuevo maratón, es similar a parir un nuevo hijo, tan simple como que es tanto el dolor al tenerlo que piensas en esos momentos que ya nunca más, pero ese dolor, se olvida, tan fácilmente como cuando le ves la cara a tu hijo o él consigue entrar en la meta y después se sienta apoyado en un árbol del Retiro...es esa constancia, ese esfuerzo, vencer a tu propio cuerpo y llegar al final lo que hace que ese dolor merezca la pena, y por eso, estoy segura que este no será el último, que habrá más, quizás el de Nueva York algún día, y sino volveremos al Retiro, al mismo sitio de todos los años para volvérmelo a encontrar escondido tras un árbol...
http://www.youtube.com/watch?v=AFqcvMRQqCM
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